El último encuentro – Sándor Márai

Título: El último encuentro - Autor: Sándor Márai – Salamandra

Título: El último encuentro – Autor: Sándor Márai – Salamandra

Ölés, ölelés, son dos palabras en húngaro que vienen de la misma raíz y significan matanza y beso, le dice Henrik a su amigo Konrád en El último encuentro de Sándor Márai. Inseparables durante la niñez y la tardía juventud, llevan cuarenta y un años sin verse: “Uno se pasa la vida preparándose para algo. Primero se enfada. A continuación, quiere venganza. Después espera”, dice Henrik, quien lleva todo este tiempo alistándose para el reencuentro con el que comienza la novela. Esa noche podrá hacer las dos preguntas que tiene calculadas; eran muchísimas más, pero el tiempo ha dejado para ese día las más importantes. Pide que la casa se prepare exactamente igual que la última vez, ese 2 de julio de 1899, piensa en usar su antiguo traje militar, pero se decide por el negro de arriba a abajo. Ofrecerá el mismo menú, los mismos vinos y el postre flameado. Krisztina, su esposa, ha muerto hace treinta y tres años, pero las velas azules que tanto le gustaban alumbran la mesa durante la cena.

Es una historia de amistad, de esas que duelen sin remedio, que parecen escritas para lastimar. De admiración, de diferencia, de silencio, de música y separación. Los dos amigos representan el Imperio Austrohúngaro: tradición, guerra, música, mezcla de culturas y patriotismos. En algún momento de la cena, Henrik dice: “Tengo que darte una sorpresa terrible, una revelación, y es que tú y yo seguimos siendo amigos”. No hay duda, es una sorpresa después de leer la novela. Henrik tiene 75 años, lleva décadas de soledad reflexionando sobre la amistad: es un servicio, no espera ninguna recompensa por sus sentimientos, es la relación más noble que existe, y muchas veces la camaradería, el compañerismo, o gustos similares pueden confundir su significado… continuar leyendo en El Espectador en el texto llamado Sándor Márai: se llama amistad.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 23 de julio de 2016

La inmensa soledad y Manifiesto incierto – Frédéric Pajak

Título: La inmensa soledad y Manifiesto incierto - Autor: Frédéric Pajak – Errata Naturae

Título: La inmensa soledad y Manifiesto incierto – Autor: Frédéric Pajak – Errata Naturae

Pareciera que nada une a Friedrich Nietzsche, Cesare Pavese y Walter Benjamin hasta que el ilustrador y escritor Frédéric Pajak une los puntos gráfica y literariamente en sus obras, mientras habla de su propia vida. Los dos primeros —Nietzsche y Pavese— quedaron huérfanos de padre con menos de diez años y fueron criados por las mujeres de la familia; sus biografías están ligadas a Turín, y por su imposibilidad de amar y ser amados. Pajak (Altos del Sena, Francia, 1955) perdió a su padre en un accidente de tráfico. Tenía nueve años. Lo crio su abuela, y siendo un adulto viajó a Turín para encontrarse con él mismo.

Desde niño, este ilustrador comenzó a juntar palabras e imágenes, pasó el tiempo y entró en bellas artes, se decepcionó y quemó sus dibujos: nada se parecía a lo que se imaginaba. Pasó los cuarenta años y seguía sin saber qué hacer, si pintar o escribir guiones; trabajó en cualquier cosa para comer. En la errancia sin fin, la eterna búsqueda —como la de Walter Benjamin—, a esa edad viajó a Turín, y fue allí en donde se le atravesaron Pavese y Nietzsche.

Ilustraciones Pajak: Cabeza Nietzsche, César Pavese y Walter Benjamin

Ilustraciones Pajak: Cabeza Nietzsche, César Pavese y Walter Benjamin

… continuar leyendo en El Espectador en el texto llamado Pobres almas fatigadas.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 11 de julio de 2016

Sarajevo – Alfonso Armada

Título: Sarajevo - Autor: Alfonso Armada - Malpaso

Título: Sarajevo – Autor: Alfonso Armada – Malpaso

Cada año huyen turistas del frío del norte de Europa hacia ese mar —sueño, dieta, clima, paisaje— Mediterráneo que en el mundo se asocia con sol, casas de playa y verano. En ese mismo mar han muerto entre el 1º de enero y el 5 de junio de este año 2.809 personas que huían de la guerra en Siria, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (IOM). Ellas, junto a las más de 200.000 que lograron sobrevivir, seguían “la ruta del Mediterráneo”, que no es precisamente el nombre de un plan de crucero. Siria, Turquía y de allí a Albania o Macedonia o Italia, si es que antes logran esquivar el régimen de Erdogan, el presidente turco.

Llegan a las playas ahora soleadas del Mediterráneo, como en Nubes, el cuento de Antonio Tabucchi en el que una niña preguntona y molesta no deja de hablarle a un exmilitar que trabajó en una “misión bélica de paz”. ¿En cuál guerra? Da igual, todas son iguales, lo sabe Isabel, Isabella. Los dos están de vacaciones en las costas de Croacia: “A la gente no le gusta saber que en los lugares vacacionales hubo antes una guerra”, le dice el exmilitar. En algún momento la niña se tapa los ojos y llora; sabe que el mundo es un lugar en donde cada día vuelve a salir el sol, y la arena y las casas de playa y el mar no se acuerdan de nada. El problema es que ella no sabe si eso le gusta.

Sol esloveno, croata, bosnio-herzegovino, montenegrino, serbio y macedonio, el que algún día fue uno solo, pero al que las Guerras Yugoslavas desbarataron: balcanizaron. En este año se cumplieron 25 años del estallido de la guerra en Croacia que prendió con camino de dinamita a sus vecinos y compatriotas que hasta ese momento habían vivido en una relativa paz. Iglesias cristianas, ortodoxas, mezquitas y sinagogas todas juntas, ahora en guerra; Yugoslavia desintegrada. Allí, en medio de todo —sobrevivió a los 44 meses de ataques— está Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, en donde Alfonso Armada (Vigo, 1958), periodista español, poeta y dramaturgo, fue corresponsal de El País durante la guerra entre etnias, nacionalidades, clases sociales y religiones, en la que murieron más de 200.000 personas y más de 2,7 millones quedaron sin hogar… continuar leyendo en El Espectador en el texto llamado Contra el olvido: las rutas de la guerra.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 30 de junio de 2016

Los anillos de Saturno/Carta a W.G. Sebald

Título: Los anillos de Saturno - Autor: W.G. Sebald - DEBATE

Título: Los anillos de Saturno – Autor: W.G. Sebald – DEBATE

¿Cuántos otros libros suyos hubiéramos tenido la fortuna de leer si usted no hubiera muerto en ese accidente? Hay personas que deberían tener prohibido morirse, siempre lo he pensado, pero eso parecería un castigo. La gente se cansa de vivir y creo que a usted no le hubiera gustado ver que el mundo sigue casi igual que como lo dejó en 2001. Los nacionalismos que renacen en Europa amenazan con que todo se vuelva a repetir. Creo que usted no lo soportaría.

Es cierto que quedan los libros, las pinturas, la música, que son el legado del artista, pero ¿de cuántas historias nos hemos perdido con su partida? Pienso y escucho Glenn Gould mientras le escribo a usted esta carta. Él murió con 50 años, de un infarto cerebral, y nos dejó, entre otras, sus versiones de Bach: Variaciones Goldberg BWV 988, que suenan en este momento. Y resulta que a usted, con sólo 57 años, también le dio un infarto y se estrelló en plena carretera…. continuar leyendo en El Espectador en el texto llamado Prohibido morirse.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 24 de junio de 2016

Nocturno de Chile – Roberto Bolaño

Título: Nocturno de Chile - Autor: Roberto Bolaño - Anagrama

Título: Nocturno de Chile – Autor: Roberto Bolaño – Anagrama

“¿Sabe un hombre, siempre, lo que está bien y lo que está mal?”, se pregunta Sebastián Urrutia Lacroix, el cura Ibacache, un cura del Opus Dei, el mismo que acaba de darle diez clases sobre marxismo a Augusto Pinochet y su grupo de militares más cercanos. Hacía no mucho tiempo Urrutia, quien también era poeta y crítico literario, había estado de viaje en Europa investigando sobre las técnicas para frenar el desgaste de las iglesias, un encargo especial hecho por los señores Oido y Odeim, agentes secretos del gobierno. Al protagonista lo persigue su conciencia al final de sus días, un “joven envejecido” que se le aparece de pronto.

En su viaje a Europa aprendió cómo usar los halcones para cazar palomas, a quienes culpaban de deteriorar las casas de Dios y los edificios históricos con sus excrementos. Después de conocer varias iglesias y a sacerdotes expertos en cetrería, uno de ellos le dice: “Pero las palomas representan al Espíritu Santo, ¿verdad?”, es un cura viejito, dueño de Rodrigo, un halcón raquítico, triste y friolento parecido a él. El cura viejito en su lecho de muerte ya no sabe si es posible vivir sin el Espíritu Santo. Este es el Nocturno de Chile (Anagrama, 2000) de Roberto Bolaño.

La dictadura comienza con una gran quema de libros, cuenta uno de los testigos de “Censura de golpe”, el cuarto capítulo de la serie Chile en llamas (2015) de la documentalista Carmen Luz Parot… continuar leyendo en El Espectador en el texto llamado La oscura dignidad de la patria.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 15 de junio de 2016

Donde no te conozcan – Enrique Serrano

Título: Donde no te conozcan Autor: Enrique Serrano – Seix Barral

Título: Donde no te conozcan  – Autor: Enrique Serrano – Seix Barral

Tiene sentido escribir primero sobre el pasado para saber de dónde venimos y hacerlo después sobre el presente para averiguar cómo evitar el naufragio de la tierra en que se vive, o de la que se proviene. Enrique Serrano (Barrancabermeja, 1960) publicó hace casi veinte años La marca de España (1997) y en la pasada Feria del Libro de Bogotá presentó ¿Por qué fracasa Colombia? En medio de los dos escribió Donde no te conozcan (2007), que narra la persecución de dos familias de judíos sefarditas, los Cardozo y los Méndez-Pinto, en la España de la Reconquista, hasta su llegada a América.

La luz, el silencio, la esperanza y el olvido, así se divide la novela y podríamos decir que la Historia. 1346: todo comenzó en la isla de Mallorca con la muerte del abuelo Çag, un armador y naviero de la estirpe de la Casa de las Dos Estrellas, constructores de barcos desde siglos atrás. Sus familiares debieron fingir que el abuelo también había muerto de peste negra o bubónica, pues de lo contrario serían sospechosos de tener pactos con el demonio y acusados por los cristianos de ser los causantes de la enfermedad, la misma que se llevó la vida de millones de personas en esa época… continuar leyendo en El Espectador.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 31 de mayo de 2016

La inocencia lesionada – Juan Antonio Masoliver Ródenas

Título: La inocencia lesionada- Autor: Juan Antonio Masoliver – Acantilado

Título: La inocencia lesionada – Autor: Juan Antonio Masoliver Ródenas – Acantilado

En Barcelona, que es aún más pequeña que Bucaramanga, la sensación de distancia se transforma. El Masnou es un pueblo frente al mar, a veinticinco minutos en tren desde el centro de la ciudad, tiempo en el que uno siente que deja todo muy atrás, que se va casi de viaje al cruzar el río Besós y las tres torres de Sant Adrià, una central térmica que casi nunca aparece en el skyline turístico de las cajas de chocolate. Allí, a El Masnou, regresó Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona, 1939) después de vivir cuarenta años en Londres. Ahora él es un personaje histórico, tanto por su trayectoria como por la publicación de su reciente libro. 

…continuar leyendo en El Espectador.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 16 de mayo de 2016

Universo Nooteboom – Erik Haasnoot y Astrid Roig

Título: Universo Nooteboom - Autor: Erik Haasnoot y Astrid Roig – Candaya

Título: Universo Nooteboom – Autor: Erik Haasnoot y Astrid Roig – Candaya

Valeria Luiselli conoció a Cees Nooteboom en 1712; en esa época eran dos jóvenes marinos que navegaban entre Holanda y el mundo. Se volvieron a encontrar en 2012, cuando ella era mexicana y él otra vez holandés, pero en esta vida los dos se habían convertido en escritores. Los demás tendremos fechas diferentes —más que fechas serían títulos de libros— en que conocimos a Nooteboom. Algunos habrán iniciado con Las montañas de Holanda, otros con El día de todas las almas, con La canción del ser y la apariencia o por sus poemas.

El cartero con su camisa amarilla llega hasta la verja

en bicicleta, cuenta el mundo, entrega su carta

a un ser viviente, no sabe de duelo o alma.

Extracto de ‘Figura’, poema de Cees Nooteboom, traducción de Fernando García de la Banda

…continuar leyendo en El Espectador.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 02 de mayo de 2016

El imperio del sol – J.G. Ballard

Ballard

Título: El imperio del sol – Autor: J.G. Ballard – De Bolsillo

Shiho es japonesa y Tzu-chun es china, se sientan juntas y charlan con tranquilidad, se ríen de los acentos al pronunciar sus nombres. Durante el descanso hablamos en español como idioma común porque, aunque estudiamos catalán, todavía no nos fluye con tanta facilidad. Les pido que escriban sus nombres en mi cuaderno de notas usando sus caracteres. A simple vista son muy parecidos: líneas elegantes, cortas, algunas un poco curvas. “Escribimos de arriba hacia abajo”, e imagino un pincel cargado de tradición, como sus países. Me cuentan que cuando usan caracteres simplificados pueden llegar a entenderse chinos y japoneses, por lo menos en forma global. Sin embargo, hablar es diferente, los sonidos pueden variar tanto que no hay nada en común, se necesitan las palabras escritas. También está Farida, que se sienta en la primera fila y con la que no habíamos hablado antes.

Shanghái, 1945, caen enlatados de carne amarrados a paracaídas de colores, también barras de chocolate, leche Klim y café. Caen sobre los campos destruidos, bañados por el río Yangtsé y la sangre de chinos, japoneses y europeos que viven allí. Entre la comida necesaria para sobrevivir también hay revistas: Reader’s Digest, Time y Life. Jim las recoge …continuar leyendo en El Espectador.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 18 de abril de 2016

En movimiento – Oliver Sacks

Título: En movimiento - Autor: Oliver Sacks – Anagrama

Título: En movimiento – Autor: Oliver Sacks – Anagrama

Después de terminar la biografía de Oliver Sacks, qué ganas tengo de leer Musicofilia, y en realidad, cualquier libro suyo. Así comienza mi texto publicado en El Espectador:

Oliver Sacks comenzó a escribir diarios a los catorce años; al revisarlos para su autobiografía, publicada en 2015, había llegado casi a los mil. En sus últimos años, el fuerte dolor producido por la ciática, además de otras enfermedades, le dificultaba su trabajo como neurólogo. Estar sentado era una tortura, pero necesitaba escribir, y para hacerlo ponía diez diccionarios de Oxford uno encima de otro sobre su escritorio y así, de pie, controlaba el dolor.

Escribir fue para él una pulsión que en ocasiones no le permitía oír un concierto en vivo, pues debía tomar notas mientras tanto, o nadar tranquilamente en un lago, porque debía salir y empapar la libreta de turno con alguna consideración, por ejemplo, de las formas geográficas en las alucinaciones de las migrañas. Otras veces estaba obligado a permanecer acostado. Durante muchos años se desempeñó como profesor de neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York y profesor de neurología y psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Columbia. …continuar leyendo en El Espectador.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 6 de abril de 2016

33 artistas en 3 actos – Sarah Thornton

Título: 33 artistas en 3 actos- Autor: Sarah Thornton – Edhasa

Título: 33 artistas en 3 actos – Autor: Sarah Thornton – Edhasa

Lo que más me gusta de escribir sobre libros es cuando alguien me dice que quiere leerlo. Con este, 33 artistas en 3 actos, ya van varias personas que me lo han dicho. Así comienza mi texto publicado en la revista Continuidad De Los Libros:

Marcel Duchamp les dio el poder divino a los artistas de llamar arte a lo que ellos designaran como tal, nos cuenta Sarah Thornton, doctora en Sociología y licenciada en Historia del Arte, en la introducción de su reciente libro 33 artistas en 3 actos (Edhasa, 2015). Después hace alusión a La fuente (1917) de Duchamp, quién es la inspiración teórica de gran parte de sus invitados. La periodista les plantea la pregunta más simple y difícil al mismo tiempo, que cada uno debe responder mientras los acompaña a dar un paseo por su estudio, casa o museo: ¿qué es ser artista? Unos responden, otros lo siguen pensando, o ya habrán cambiado su respuesta, pero al final, como en la vida misma, nadie tiene la verdad porque simplemente no existe. Algunos personajes llegaron a desarrollarse más que otros, como Andrea Fraser, Maurizio Cattelan, Damien Hirst, Laurie Simmons y Carroll Dunham, pues permitieron un mayor acceso a sus vidas. Con algunos es fácil sentir empatía, como con Yayoi Kusama o Christian Marclay; o rechazo y morbo con la actitud de Jeff Koons y Damien Hirst. Es posible seguir las trayectorias de estos artistas en diversos medios, inclusive leyendo a la misma escritora en The Economist, Artforum, The Guardian, entre otros medios para los que trabaja. Pero el contraste de tenerlos a todos juntos como en una conversación imaginaria hace la diferencia, que es enriquecida, además, por la inclusión de galeristas y comisarios ¿Quiénes seguirán entre sus elegidos dentro de unos quince o veinte años? …continuar leyendo en Continuidad De Los Libros.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 30 de marzo de 2016

El cantor de tango – Tomás Eloy Martínez

Título: El cantor de tango - Autor: Tomás Eloy Martínez – Planeta

Título: El cantor de tango – Autor: Tomás Eloy Martínez – Planeta

Estuve en Buenos Aires en 2009 gracias a una invitación de mi hermano Ricardo. Los dos nos perdimos en lo que Tomás Eloy Martínez describe como un laberinto en El cantor de tango. Visitamos la Recoleta, vimos la tumba de Eva Perón, la Plaza de Mayo, la librería El Ateneo, el Café Tortoni, el Obelisco, Florida, el Luna Park, y casi todos los lugares que queríamos ver. Pero lo que más recuerdo es que entramos a un cine para sentir que teníamos un día normal, que vivíamos allí. La película estuvo malísima, y si no estoy mal, la escogí yo. Así que, en venganza, otro día fuimos a comer carne y vino al almuerzo y ahí duramos hablando y hablando como cuando éramos niños. Llegó la cena y seguimos en el mismo lugar, más vino y más carne. En esa época yo no había leído a Tomás Eloy Martínez, y menos mal, porque si no hubiera insistido en que debíamos recorrer los pasos de Julio Martel, y nos hubiéramos perdido el cine, la carne y el vino. Mientras regresamos, esta es mi lectura de El cantor de tango llamada Decúbito dorsal.

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Buenos Aires 2009

“Hoy te evoco emocionado mi divina Margarita”, fue una de las últimas frases cantadas por Julio Martel. Lo acompañaba su guitarrista, quien minutos antes y por instrucción del cantor de tango, había dejado un ramo de camelias en la plazoleta Resero de Buenos Aires. Martel repitió de forma insistente el primer verso de Margarita Gauthier, el tango de Julio Jorge Nelson y la escena comenzó a tomar sentido…continuar leyendo en El Espectador, en El Cisne: libros y espacios.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 21 de marzo 2016

Los restos del día – Kazuo Ishiguro

Los restos del dia - Kasuo Ishiguro - Anagrama

Título: Los restos del día – Autor: Kazuo Ishiguro – Anagrama

Para este texto sobre Los restos del día estuve recolectando ejemplos de dignidad e indignidad que leía en los periódicos, que recordaba o que alguien me había comentado. Me costó mucho dejar afuera algunos, especialmente este: “En un estudio de la policía japonesa en 2010 se informó que uno de cada cuatro detenidos por robar era mayor de 65 años; muchos ancianos preferían estar en la cárcel en donde encuentran amigos, trabajo y comida.”

Hay un grupo de señores ya mayores que son mendigos en mi barrio. No roban, piden y la gente les da comida o monedas; ya se sabe en qué calle está cada uno. Son tres o a veces cuatro, y juntos forman un combo de amigos que he visto sentados en una banca de la Rambla del  Prat o de la Plaza Trilla. Se ríen y comparten un rato antes o después de ir a sus lugares. Van siempre con sus bolsas de trasteo permanente y los letreros escritos en recortes de cajas de cartón. Se ven felices cuando están juntos. Tristemente ahí en la calle, pareciera que tuvieran también trabajo y comida.

El Cisne llamado La fuerza de gravedad vs. la centrípeta fue publicado el pasado 25 de febrero en El Espectador, comienza así: Pau Casals, violonchelista y compositor catalán, rechazó tocar en Rusia y en Alemania porque no estaba de acuerdo con sus gobiernos. Tampoco dio conciertos en países que reconocieron a Franco. El 1º de diciembre de 1955, la activista de derechos civiles Rosa Parks no quiso ceder su asiento a un hombre blanco; se negó a moverse a la parte de atrás del bus, en donde le correspondía sentarse según la ley… seguir leyendo en El Espectador

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 06 de marzo de 2016

Sostiene Pereira/señor lea – Antonio Tabucchi

Título: Sostiene Pereira- Autor: Antonio Tabucchi – Anagrama

Título: Sostiene Pereira– Autor: Antonio Tabucchi – Anagrama

Después de haber publicado el texto de Sostiene Pereira en donde hablo del señor Estanislao Gutiérrez —quien escribía “lea” en letra cursiva en todas partes—, un tío me comentó que lo vio hace años a él y a su “lea!” en  la calle 34 frente a la plaza de mercado del centro de Bucaramanga. El mismo “lea!” es escrito por un actor natural que interpreta a don Estanislao en el cortometraje dirigido por el periodista Mario Mantilla Barajas y autor del blog El Colombia Dream, el corto se llama Tómbola (ver aquí).

Al parecer mi recuerdo borró el signo “!”. Espero seguir recolectando testimonios de quienes lo vieron alguna vez, aunque más espero, como él, que mucha gente le haga caso.

Este Cisne llamado La confederación de las almas, fue publicado el pasado 10 de febrero en El Espectador.

 

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 16 de febrero de 2016

Una vuelta al tercer mundo – Juan Pablo Meneses

Título: Una vuelta al tercer mundo- Autor: Juan Pablo Meneses – Debate

Título: Una vuelta al tercer mundo – Autor: Juan Pablo Meneses – Debate

Si alguien se sienta frente al río Calle-Calle en Valdivia, Chile, puede ver un astillero como quien ve la carpintería por la que pasa de vez en cuando. Hasta ese momento yo no había pensado en los procesos de manufactura y control de calidad de un barco; era algo tan abstracto como pensar en una fábrica de edificios. Había visto películas en donde construían, a mano y en pocos días; la barca del Diluvio Universal, nada más. En mi tierra todo es montaña, meseta y parapentes. Y ahora, en la costanera frente al río Calle-Calle, podía ver cómo ensamblaban un barco parecido al de Noé pero en una empresa llamada ASENAV…seguir leyendo el texto en El Espectador – ¿Pensamiento global tercermundista?: en la sección El Cisne: libros y espacios.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 3 de febrero de 2016

Vida y destino – Vasili Grossman

Título: Vida y destino- Autor: Vasili Grossman – Galaxia Gutenberg

Título: Vida y destino – Autor: Vasili Grossman – Galaxia Gutenberg

El Cisne fue la zapatería de mi abuelo desde 1948 hasta 2008. El letrero del local está ahora en mi sala, viajó Bucaramanga-Barcelona hace un tiempo. Ha pasado por dos casas en España, la primera en la calle Libertad y ahora cerca de la Plaza Trilla en el barrio de Gracia. Está colgado en la pared detrás de mi escritorio justo encima de los libros por leer, de una horma de madera, de un martillo con mango rojo, del sello y la tarjeta de la zapatería.

El primer Cisne escrito fue publicado el pasado 12 de enero en El Espectador, en donde ahora será un espacio para hablar de libros.

En el siguiente link puede leerse Las barreras de la libertad sobre Vida y destino de Vasili Grossman.

 © Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 22 de enero de 2016

La inmensa soledad – Frédéric Pajak

Título: La inmensa soledad - Autor: Frédéric Pajak – Errata Naturae

Título: La inmensa soledad – Autor: Frédéric Pajak – Errata Naturae

Frédéric Pajak va por primera vez a Turín en 1994 y pasa sus tardes de otoño pintando frente al río Po; al principio paisajes, después la ciudad. Al llegar la noche relee los libros de Cesare Pavese y Friedrich Nietzsche, sus lecturas de juventud. Al día siguiente hace lo mismo, y al día siguiente lo mismo, hasta que son revelados los tres “niños mojados ante la tumba de su padre”. Ilustra los momentos de soledad, la locura de Nietzsche, la melancolía de Pavese, el desamor de los dos. Después de cuatro años de un aparente trabajo de duelo termina, en 1999, La inmensa soledad, un ensayo gráfico.

Orfandad, melancolía, enfermedad, locura, y suicidio, en ese orden; y Turín como unificador de las biografías. El accidente de coche del padre del Pajak es la muerte del mundo como él lo ha conocido… Sigue leyendo en la revista Continuidad De Los Libros:

 

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 26 noviembre de 2015

Réquiem – Antonio Tabucchi

Título: Réquiem - Autor: Antonio Tabucchi – Anagrama

Título: Réquiem – Autor: Antonio Tabucchi – Anagrama

Citarse con alguien en un recuerdo es una posibilidad que da Réquiem. ¿A quién elegir? El recuerdo debe existir, es decir no puede ser una escena nueva de esas que uno se inventa para lograr conciliar el sueño. No puede ser un anhelo, debe haber sucedido realmente. Quizás ya en el momento de la cita se llegue a crear dos recuerdos: el original y el renovado con las modificaciones en el guion. Antonio Tabucchi (1943-2012), el mago de Sostiene Pereira, resuelve temas del pasado en sus recuerdos.

Cuando yo era niña, para evitar que mi mente se fuera por tantos caminos antes de dormir, elegía a alguien y me iba con esa persona a una historia determinada; y ya en un solo camino me dormía. Si es que lograba dormir o me quedaba hablando en el sueño. Eso eran recuerdos inventados y no caben en este post. Volviendo a la pregunta inicial, elegiría a un amigo llamado Fabián. Retomaría las conversaciones y nos reiríamos de lo absurdo y genial que es citarse en un recuerdo. Y ahí estamos los dos hablando de mil temas como siempre. No vale recrear el recuerdo, es decir, no podremos en esta Navidad 2015, ir a sentarnos bajo ese mismo árbol de 1999 y revivir la charla como si no hubiera pasado el tiempo. Así no funciona, Tabucchi no lo permitía, se arruinaría todo. Sería mejor ir a un lugar nuevo y crear un recuerdo original. Sigue leyendo

Música de la memoria – Xavier Güell

Título: Música de la memoria - Autor: Xavier Güell– Galaxia Gutenberg

Título: Música de la memoria – Autor: Xavier Güell– Galaxia Gutenberg

Entrar en la piel de un compositor y dirigir, entrar en la mente de un compositor y escribir, es lo que ha hecho Xavier Güell (Barcelona, 1956) en Música de la memoria; biografía novelada en primera persona de Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Liszt, Wagner y Mahler, siete de los mejores compositores del siglo XIX. El autor ha reconstruido sus vidas basado en hechos históricos pero con la libertad de la ficción. Güell escribe y parece que dirige, habla y parece que dirige; mueve las manos, se emociona, se agita y contagia el entusiasmo con el que ha escrito su primer libro.

Beethoven huye por las noches para evitar que su padre lo obligue a tocar las fugas de Bach que tanto le cuestan. Se sienta frente al Rin y mira las estrellas. Schubert encuentra una mancha roja en el cuello de un joven al que ha visitado varias veces. Él y su amigo Schober se han prometido no repetir con ningún amante. Schumann le dice a Clara Wieck que su relación ha terminado, que él arrojará su alianza al Rin. Dos horas después se lanza al río helado con la argolla de matrimonio puesta. Brahms está sentado en un vagón de primera clase, va de Viena a Bonn al entierro de Clara. Se ha convertido en la tercera B de la Santa Trinidad junto a Bach y Beethoven. Liszt le confiesa sus pecados al Papa Pío IX: “basta, tengo suficiente, confesad el resto a vuestro piano”, y después le concede cuatro órdenes sacerdotales menores. Wagner controla uno de los puestos de fabricación de granadas; también hace de centinela desde lo alto de la iglesia de Frauenkirche en Dresde. El exilio es parte de su vida. Mahler asocia lo alegre y banal con una gran tragedia. Lo descubre durante una sesión de psicoanálisis que tiene con Sigmund Freud.

Sigue leyendo en la revista Continuidad De Los Libros.

 © Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 25 agosto de 2015

Antología personal – Ricardo Piglia

Título: Antología personal - Autor: Ricardo Piglia – Anagrama

Título: Antología personal – Autor: Ricardo Piglia – Anagrama

Hay un pájaro en ‘La Isla de Finnegan’ al que le vaciaron un ojo y por eso viaja en círculos eternamente para ver la otra parte del mundo. También hay un pez que sobrevive ocho días antes de matarse, era un pez en el hielo, y se llamaba Cesare Pavese. Estos dos son sólo ejemplos del tipo de personajes e historias que se pueden encontrar en la Antología personal de Ricardo Piglia. Una selección que el autor hizo de sus escritos en cincuenta años y que incluye apuntes, ensayos y presentaciones en público.

‘Cuentos morales’, ‘El laboratorio de escritor’, ‘Los casos Croce’ y ‘La forma inicial’ son las partes en que Ricardo Piglia divide esta entrega que se convierte en una puerta para quien nunca lo haya leído y en una provocación a revisar sus lecturas a quienes ya lo conozcan. Leer su antología es como dar un vistazo a una biblioteca ajena y querer tenerla, pero no es posible. Hay que ir a buscar los propios libros: La ciudad ausente, La invasión, Nombre falso, El último lector, Formas Breves.

Sigue leyendo en la revista Continuidad De Los Libros.

© Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 12 de agosto de 2015

El pasajero de Truman – Francisco Suniaga

Título: El pasajero de Truman - Autor: Francisco Suniaga – Dahbar Narrativa

Título: El pasajero de Truman – Autor: Francisco Suniaga – Dahbar Narrativa

Gracias tío Carlos por el Larousse, los primeros libros y la muñeca gigante.

Mi tío se fue a vivir a otro país cuando “vivir en otro país” era como cambiarse de planeta. En 1975, irse de Colombia a Venezuela era dejarlo todo y llamar cada mes o cada quince días a la familia. Se podía escribir cartas con noticias viejas de dos semanas, regresar cada año en Navidad para volverse a ir después del 2 de enero y darse cuenta de que nadie se acostumbra a despedirse. Pero como Venezuela estaba a un paso, aquí nada más, se imaginaban planes de viaje por carretera Bucaramanga-Caracas. Tristes los que emigraban a Europa; ellos cambiaban de galaxia.

Sigue leyendo en el siguiente link de El Espectador.

 © Isabel-Cristina Arenas, Barcelona 11 de mayo de 2015