María dos Prazeres – Gabriel García Márquez


Si María dos Prazeres hubiera sabido que 140 nichos del cementerio de Montjüic se derrumbarían, no habría pagado por adelantado su tumba. Tenía setenta y seis años y había sido prostituta desde que su madre la vendió, siendo aún una niña, a un oficial primero de un barco turco que venía de Manaos hacia Barcelona.

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